¿por qué el café quita el sueño?

La cafeína es una sustancia de origen natural, extraída del café y de algunas otras plantas como el té, el cacao, la guaraná, etc. y también se puede encontrar en bebidas energizantes, pero en éstas ya de manera sintética; incluso algunos medicamentos la tienen como parte de su contenido.

La acción de ésta sustancia está a nivel del sistema nervioso central y su principal efecto es el insomnio o la alteración de nuestros niveles de sueño, debido a que influye directamente sobre la adenosina, una sustancia natural que produce el cerebro para regular su actividad natural, controlando  el estado de vigilia y cansancio del cuerpo. Cuando se consume cafeína se bloquean los receptores de la adenosina, llevando al organismo a un estado de alerta y anulando su capacidad de regular el cansancio tanto físico como intelectual y por consiguiente, aumentando la capacidad de esfuerzo en estos dos ámbitos; sin contar además, con sus efectos diuréticos y la propensión a aumentar tanto la presión arterial como el metabolismo.

Cuando tomamos café por ejemplo, los efectos empiezan a presentarse 10 ó 15 minutos después de consumido, pero pueden durar entre 3 y 9 horas, dependiendo del metabolismo de cada persona, de su edad, del género y de su estado natural;  es el caso de las mujeres embarazadas, en las cuales el efecto es mucho mas largo, debido a que presentan una metabolización mas lenta, al igual que aquellas personas que son sensibles a la cafeína, las cuales metabolizan más lento debido a características individuales genéticas. Otro caso se presenta en los niños que se pueden presentar más nerviosos y activos cuando consumen bebidas refrescantes que contienen cafeína.

Por todo lo anterior, es recomendable evitar el consumo de cafeína en exceso o en horas vespertinas, siendo mejor cuando se toma sólo en la mañana, teniendo en cuenta que su efecto contrarresta el cansancio, aumenta el estado de alerta, y la mayor claridad para pensar se puede prolongar por varias horas al coincidir con nuestro horario normal de sueño, además, se convierte en un elemento perturbador de éste, pues nuestro cerebro no se detiene en su actividad y por el contrario tiende a aumentar el ritmo de sus funciones haciendo que intensifiquemos nuestros pensamientos en función de solucionar problemas cotidianos y nuestros niveles de cansancio se anulan, por lo tanto no  aportamos al ambiente de calma y minimización de funciones cerebrales necesarios para conciliar el sueño.