Cómo sé que no duermo lo suficiente

Cuando no dormimos lo suficiente, muchas cosas pueden salir mal; emocionalmente nos desequilibramos, volviéndonos más irritables y depresivos; físicamente tenemos mal aspecto, nos vemos decaídos y menos atractivos.
Recordemos que no se trata de dormir en exceso, lo ideal es tener una buena calidad de sueño, es decir debemos dormir bien durante la noche, para tener un buen funcionamiento durante el día, “Porque Buenas Noches, Son Buenos Días”.
Tengamos en cuenta algunas señales que nos envían una alerta de que no estamos durmiendo lo suficiente, con el fin de modificar nuestra rutina de sueño y tener una buena calidad del mismo:
Una de las señales es que nos levantamos cansados, con pereza e incluso la pasamos todo el día con sueño.

También nos volvemos adictos a la cafeína, a los energizantes o a la azúcar, vemos la necesidad de consumir este tipo de bebidas o de ingerir dulces o golosinas, con el fin de obtener energía para continuar con algunas labores.
Otra de las señales es que no nos concentramos fácilmente, perdemos la memoria por lapsos de tiempo cortos, somos distraídos o incluso tenemos microsueños, esta última puede ser muy peligrosa porque en algunos casos conlleva a un accidente de tránsito, en el cual quizá se pueda perder la vida.

También somos propensos a enfermarnos con más frecuencia, podemos levantarnos con dolor de cabeza, nos resfriamos con facilidad y luego de un tiempo de tener una mala rutina de sueño, tenemos mayor riesgo de derrame cerebral, sufrir de diabetes, cáncer, sobrepeso, entre otras enfermedades. (De acuerdo a los estudios realizados por la Universidad Carnegie Mello, La investigación de 2012 de Slepp, el estudio del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades y estudios de Harvard Health Publications).
Otra de las señales es que todo el día la pasamos con hambre y normalmente nos antojamos de comida chatarra o tenemos una tendencia a comer en cantidades exageradas, por ende ganamos peso por la ansiedad y podemos padecer de obesidad.

También podemos perder el apetito sexual e incluso se puede afectar la fertilidad. Al dormir aumentamos los niveles de testosterona (la cual se asocia con las conductas sexuales y juega un papel importante en la producción de espermatozoides) cuando estamos despiertos se disminuyen la testosterona, por ende cuando estamos privados de sueño tenemos una disminución del libido y disfunción sexual.

Debemos tener en cuenta que la falta de sueño no sólo afecta nuestro estado físico, mental y emocional, sino que también nos puede acarrear problemas sociales, familiares y laborales. Generemos un buen hábito de sueño.